5 riffs del rock clásico que han quedado injustamente en segundo plano

Hay riffs que parecen estar condenados a aparecer en todas las listas de guitarra de la historia: Smoke on the Water, Sunshine of Your Love, Iron Man, Back in Black

Y no hay nada que reprocharles. Son clásicos por derecho propio.

Pero cuando hablamos una y otra vez de los mismos riffs, hay decenas de canciones extraordinarias que van quedando en segundo plano. Algunas son de grupos enormes, otras pertenecen a discos fundamentales y otras simplemente tienen una guitarra que merece mucha más atención de la que suele recibir.

Así que hemos querido rescatar cinco riffs de rock clásico que quizá no sean los primeros que se te vienen a la cabeza, pero que tienen algo especial: son riffs que merece la pena escuchar, entender y tocar.

Y algunos, además, esconden bastante más de lo que parece.

1. Steppin’ Out – John Mayall & The Bluesbreakers

Antes de que Eric Clapton se convirtiera en uno de los guitarristas más conocidos del mundo, hubo un disco que ayudó a construir su leyenda: Blues Breakers with Eric Clapton, publicado en 1966. Ahí comenzó su leyenda.

Clapton tenía apenas 21 años y su sonido con los Bluesbreakers se convirtió en una de las grandes referencias del blues-rock británico. La combinación de su Gibson Les Paul y el amplificador Marshall terminó siendo prácticamente una leyenda por sí misma.

Pero más allá del sonido, Steppin’ Out es una magnífica lección de guitarra. El riff se apoya en la pentatónica menor de Sol, pero la escala por sí sola no explica por qué funciona. Hay que prestar atención al groove, al swing y a la forma de colocar las notas.

2. Mr. Brownstone – Guns N’ Roses

Si pensamos en los grandes riffs de Guns N’ Roses, probablemente Sweet Child O’ Mine, Welcome to the Jungle o Paradise City aparezcan antes.

Pero Mr. Brownstone, incluida en Appetite for Destruction de 1987, tiene una guitarra extraordinaria.

El riff principal tiene ese ADN de rock clásico que caracteriza a Guns N’ Roses, pero además incorpora un pequeño componente casi solista que le da mucha personalidad. Y eso es precisamente lo interesante de este riff: no se limita a acompañar la canción, prácticamente se convierte en uno de sus protagonistas.


3. Riff Raff – AC/DC

Si hacemos una lista de riffs de AC/DC, sabemos perfectamente lo que va a aparecer.

Back in Black.
Highway to Hell.
You Shook Me All Night Long.

Y todos son clásicos.

Pero hay un riff que merece sentarse en esa misma mesa: Riff Raff. Publicado en Powerage en 1978, es una demostración magnífica de lo que Angus Young podía hacer cuando AC/DC se encontraba en su vertiente más cruda y agresiva.

Y sí, quizá ya va siendo hora de que Riff Raff deje de vivir a la sombra de Highway to Hell.


4. Carry On Wayward Son – Kansas

Kansas suele aparecer asociado inmediatamente a Carry On Wayward Son y a Dust in the Wind, pero la banda tenía una relación mucho más profunda con el rock progresivo y con una forma de entender la guitarra bastante más sofisticada que la de muchos grupos de rock de su época. Y eso se escucha perfectamente en este riff.

Tiene una elegancia especial. No necesita recurrir a la agresividad de AC/DC ni al blues de Clapton para resultar poderoso. Es un riff con clase que añade algunas pequeñas alteraciones a la escala pentatónica y por eso tiene ese toque sofisticado del rock progresivo.


5. Get It On – T. Rex

Y llegamos a uno de mis favoritos. A primera vista, Get It On parece esconder muy pocos secretos.

No estamos ante uno de esos riffs que impresionan por su dificultad técnica. De hecho, cuando analizas lo que está tocando la guitarra, puede parecer casi ridículamente sencillo. Un Mi quinta acompañado por la sexta, eso es prácticamente todo.

Entonces coges la guitarra, intentas tocarlo y descubres el problema:

¿Por qué no suena igual?

Ahí aparece la verdadera magia del riff. La figura es sencilla, pero está tocada con una personalidad enorme. Los acentos aparecen en lugares que no necesariamente esperarías y hacen que una combinación de notas aparentemente corriente adquiera una identidad completamente reconocible.

Es un ejemplo perfecto de una de las grandes verdades de la guitarra rock: no necesitas muchas notas para crear algo memorable. Necesitas saber qué hacer con ellas.

Y eso es algo que se repite constantemente en los grandes riffs del rock clásico. La técnica está ahí, pero muchas veces no es la técnica espectacular la que hace memorable una parte de guitarra.

Es el pulso, el ataque, los acentos y la personalidad.



Si quieres mejorar tu rítmica rock…

Aprender riffs famosos es una magnífica forma de mejorar como guitarrista, pero entender cómo funcionan los movimientos, los acentos, el pulso y el groove te permite llevar esas ideas a tu propia forma de tocar.

En nuestro curso 50 Ritmos Rock trabajamos precisamente esos recursos: mano derecha, mano izquierda, acentos, movimientos y diferentes formas de construir una rítmica rock sólida y potente.

3 Ejercicios para un Blues Acústico Brutal

El blues acústico tiene una característica que lo diferencia de muchos otros estilos de guitarra: la importancia del pulgar de la mano derecha.

Mientras la melodía se mueve libremente por las cuerdas agudas, el bajo debe mantenerse constante para sostener el ritmo. Esa combinación es una de las señas de identidad de grandes guitarristas como Robert Johnson, Lightnin’ Hopkins, Mississippi John Hurt o Big Bill Broonzy, cuyo estilo sigue siendo una referencia imprescindible para cualquier amante del blues acústico.

En este vídeo trabajamos precisamente esa habilidad mediante tres ejercicios progresivos pensados para desarrollar un pulgar sólido y conseguir que el ritmo y la melodía funcionen como una sola unidad.

El objetivo no es únicamente mejorar la técnica, sino empezar a conseguir ese sonido tradicional que caracteriza al auténtico blues acústico.

Si quieres seguir profundizando en este estilo, en Chachi Guitar encontrarás un curso completo de Blues Acústico con lecciones progresivas, ejercicios y piezas inspiradas en los grandes maestros del género.

Este Truco de 4 Notas Mejora Tus Solos Blues

Muchos guitarristas pasan años improvisando sobre un blues menor utilizando únicamente la escala pentatónica. Aunque la pentatónica es una herramienta fantástica, llega un momento en el que todos los solos empiezan a sonar demasiado parecidos. Si alguna vez te has preguntado por qué guitarristas como Gary Moore o Carlos Santana consiguen solos tan melódicos y expresivos en un blues menor, la respuesta está en que no solo piensan en escalas: también siguen los acordes de la progresión.

En esta lección trabajamos un recurso muy sencillo pero tremendamente efectivo: un patrón de cuatro notas basado en los arpegios de cada acorde. Sobre un blues menor de 12 compases aprenderás a destacar las notas de Am, Dm y Em, haciendo que cada frase tenga mucho más sentido musical. Es un cambio de enfoque que transforma un solo basado únicamente en la pentatónica en una improvisación mucho más rica y expresiva.

Si te gusta este enfoque de tocar solos sin pensar en escalas y más siguiendo los acordes, tre recomendamos nuestro curso de CAGED – LA GUÍA DEL MÁSTIL.

Lo mejor de este patrón es que es totalmente transportable. Una vez entiendes cómo funciona sobre el primer, cuarto y quinto grado, podrás aplicarlo en cualquier tonalidad. Además, descubrirás la importancia del E7 del último compás del blues menor y cómo un sencillo arpegio dominante aporta una tensión muy característica antes de volver al acorde principal.

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